El Apthapi: Una forma de reencuentro para comenzar el año andino

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El 21 de junio, Año Nuevo Aymara o Wilkakutti, marca la tradición de  comer el denominado Apthapi. Se trata de una forma de servir la comida de manera comunitaria, por lo que no cuenta con una receta. 

La costumbre de compartir alimentos entre los miembros de una comunidad, amigos o familiares se conoce entre los aymaras como apthapi y es una herencia de los pueblos nativos del occidente boliviano.

Esta palabra proviene del vocablo apthapiña, que significa “recoger de la cosecha”. Por tanto la comunidad comparte los regalos que le dio la tierra y la cría de animales, como una manera de afianzar lazos sociales. La comida cuenta con esa magia, de unir a las personas en torno a una función básica como la alimentación, pero con un significado mayor al tratarse de un espacio común y compartido.

 

 

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Es en este marco que se instaura la tradición de compartir un Apthapi, aunque esta práctica no necesariamente está vinculada de manera exclusiva con esta festividad.

APTHAPI: Una forma de reconciliación

Machaqa Mara que dice que cada 21 de junio el sol renace, pues se encuentra en su punto más débil y a partir de este día empieza a retomar fuerzas. Es entonces cuando el ser humano tiene condiciones de absorber algo de la energía renovadora del nuevo sol levantando las manos justo en el momento en que sale del horizonte. Es el solsticio de invierno-verano (muy diferente del equinoccio primaveral-otoñal). Ese día también recordamos el Año Nuevo Andino-Amazónico: 5120 (Ano 2012 Calendario Cristiano). 

Los lugares donde generalmente se celebra el solsticio y se comparte un Apthapi es Tiwanacu, Samaipata, Cobija, Tarabuco, Sabaya, Illimani, Inkallajta, Uchumachi, Pasto grande, Pampa Aullagas, Challapata, Uyuni, Chulumani, Puerto Acosta, Cotagaita, Guanay, Caranavi, Huatajata, Suriki, Desaguadero, Betanzos, Villazón, San Lucas y Pocoata figuran entre los sitios rituales más conocidos en el país.

El apthapi procura compartir, unir a la familia, a la vez que permitir a las comunidades reconciliarse con aquellas que se encuentran distanciadas por discusiones o problemas. En el campo, los comunarios entregan una porción de sus cosechas y de su producción ganadera. 

Sobre la presentación y alimentos ofrecidos en un apthapi andino

Entre los alimentos de la mesa es posible degustar jawas phusphu (habas cocidas); kanka (carne asada), chuño phuthi, chuño cocido; qhatit ch’uqi (especie de papa) y jallpa wayk’a (ají amarillo molido con trozos de las colas verdes de la cebolla), en la merienda no faltan mut’i o mote desgranado; millk’itika thixi, queso frito criollo; puquta phuthi, plátano cocido y k’awna, huevo duro o frito.

Los comestibles son expuestos en hijilla, un aguayo o una bayeta tendido en el piso que sirve para presentar ante todos la comida recolectada. “Sobre unos aguayos tendidos al piso, comunarios del altiplano boliviano colocan —cada uno lo que puede, lo que produce — y todos comparten a partes iguales.

Dice el sociólogo y catedrático universitario Salvador Romero: “Los apthapis han sido elevados al rango de banquete presidencial; así han recobrado popularidad. No son nuevos ni en el campo ni en las ciudades del Ande. A principios del siglo XX, los paceños de clases medias y altas los servían en los días de campo, como recuerda la narrativa de aquellos años…”

Fuentes:

EL DIARIO

Blog Cristina Olmos – Calendario de Sabores Bolivia



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